¿Qué ocurre en este mundo con las grandes tragedias y con las catástrofes que dejan miles de afectados? Estas semanas los medios de comunicación de medio planeta dedican buena parte de sus contenidos a hablar de la terrible situación de sequía y hambruna en el Cuerno de África. No obstante, todos los que solemos observar estas situaciones nos sentimos frustrados al darnos cuenta que los medios se hacen eco de estas noticias sólo durante alguna semana y al poco tiempo parece como si estas situaciones desaparecieran sin dejar rastro. ¿Qué pasa entonces con las graves situaciones que los medios durante algunos días nos han informado y a los pocos nos desinforman? Ese es uno de los mayores interrogantes a los que algunos siguen buscando respuesta. Pero así funciona la información, un día eres noticia porque formas parte de la actualidad, y a las pocas semanas ya se han cansado de hablar de estas cosas por muy importantes que sean.
Ahora, la noticia es el Cuerno de África. En Somalia, Etiopía y Kenia se están enfrentando a una severa emergencia nutricional. Más de 10 millones de personas se están viendo afectadas por la peor sequía en 60 años. La falta de lluvia, junto con los conflictos armados, está provocando, sobre todo en Somalia, un éxodo sin precedentes de personas que buscan comida, agua y seguridad en otros países. Valerie Amos, coordinadora de la OCHA, la agencia de la ONU encargada de coordinar las emergencias humanas, ya advirtió hace unos días de que “esta no será una crisis de corta duración”. La situación de emergencia se prolongará durante varios meses y el número de personas afectadas podría pasar de los actuales 12,4 millones a superar los 15 millones. Sin embargo, dentro de unos meses muy poco seguirán informando de qué está ocurriendo con esta trágica crisis. Después del llamamiento a la comunidad internacional, se han llegado a recaudar millones de dólares para hacer frente a esta urgencia. 1.400 millones se quedan cortos para una catástrofe, mientras en el mundo se siguen moviendo cantidades exacerbadas de dinero por otras causas banales y sin importancia. Un ejemplo de ello, es la visita del Papa que costará al Estado más de 50 millones de euros. Sólo la mitad, 25 millones de euros, es la cantidad que el Gobierno va a destinar al Cuerno de África, algo incomprensible.
Pero, ¿y qué pasó con otras grandes tragedias? Ya hace más de un año desde que un terremoto asoló Haití y causó más de un millón de damnificados. Catherine Ashton, Alta Representante para la Política Exterior de la UE, y los Comisarios de la Comisión Europea Andris Piebalgs (Desarrollo) y Kristalina Georgieva (Ayuda Humanitaria) han realizado un balance para conocer la situación actual tras haber pasado un año. Este balance conjunto recoge 2 ideas fundamentales. La primera de ellas, es que la inestabilidad política ralentiza el proceso de reconstrucción de Haití y hace más complicado que la ayuda llegue a las personas más necesitadas. La segunda idea fundamental, es que la Unión Europea ha movilizado y seguirá movilizando los recursos prometidos. La situación es complicada, pero la UE seguirá firmemente comprometida con Haití. En su balance conjunto, se muestran "enormemente preocupados por la situación política. La inestabilidad actual impide que la ayuda humanitaria de la UE llegue a las personas necesitadas y hace que el proceso de reconstrucción sea más lento y difícil. Por ello, se quiere instar a las autoridades haitianas a que garanticen las condiciones necesarias para llevar a cabo unas elecciones libres y transparentes. La sostenibilidad y el funcionamiento democrático de Haití son condición previa para garantizar que la UE y la comunidad internacional cooperen con un socio legítimo, capaz de definir las necesidades prioritarias del país, según han afirmado desde la UE. La situación ya era crítica antes del terremoto, y empeoró tremendamente tras él. Además volvió a deteriorarse mucho más a causa del huracán Tomás, las epidemias de cólera y la inestabilidad política. "Lo de Haití es una situación muy crítica, pero queremos tener más señales de avances en la reconstrucción porque la gente está un poco desesperada" son las palabras de Yolette Azor-Charles, embajadora de Haití en España. Treinta y cinco segundos. Esto es lo que tardó el terremoto en destrozar la vida de millones de haitianos el 12 de enero de 2010, provocando necesidades médicas enormes y urgentes, y dejando más de 300.000 heridos y a 1,5 millones de personas sin hogar. Después, en octubre, una epidemia de cólera asoló el país, con 250.00 casos durante los primeros cinco meses. Hoy la epidemia está resurgiendo, justo cuando se avecina la estación de huracanes. El académico haitiano Wilner Metelus afirma que existe falta de compromiso de la comunidad internacional para la reconstrucción de su país, debido a que dejan de fluir aportaciones prometidas en discursos enunciativos.
Japón también ha sido uno de los países afectados por las catástrofes naturales. Como consecuencia del terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo y la crisis nuclear desencadenada por la catástrofe, miles de japoneses sufren sus consecuencias. A día de hoy, la economía japonesa continúa el proceso de recuperación. Los expertos prevén que Japón salga de la recesión este trimestre, aunque existe una creciente incertidumbre sobre la demanda global y el alcance y el calendario del gasto para la reconstrucción. Han pasado más de cinco meses desde el accidente en la central nuclear de Fukushima, pero la situación sigue siendo alarmante pese al silencio del gobierno japonés. Algunos japoneses, han creado una red para proteger a los niños de la radiación, ya que, después de que los ciudadanos rogarán al gobierno de Tokyo que evacuarán a los niños de la zona, éste se negó a ayudarlos. Por desgracia, decenas de miles de niños siguen estando expuestos a una radiación. Algunos ciudadanos de Fukushima se preguntan si su ciudad es habitable y si el gobierno no los está engañando, pues a diario siguen saliendo casos a la luz de radiación. Para mayor desgracia, este viernes un nuevo terremoto de 6,8 grados en la escala de Richter ha sacudido el noreste de Japón, por lo que se ha activado la alerta por tsunami en las costas de las prefecturas de Fukushima y Miyagi, según ha informado la Agencia Meteorológica de Japón.
Más tiempo ha pasado desde el huracán Katrina en Nueva Orleans. Seis años después del desastre, Nueva Orleans se recupera poco a poco gracias a las inversiones públicas y las ayudas privadas, que le han permitido incluso resistir mejor la crisis que el resto del país. Parte de la recuperación que ha registrado la ciudad se atribuye al apoyo público. Desde 2005, el Gobierno federal ha invertido unos 50.000 millones de dólares en la recuperación y reconstrucción, incluidas escuelas, vivienda para cientos de miles de damnificados alojados inicialmente en casas rodantes, y la infraestructura. También han contribuido donantes privados y artistas, como el actor Brad Pitt, quien fundó en la ciudad una organización caritativa 'Make It Right', dedicada a la reconstrucción de viviendas en uno de los barrios más afectados por la llegada del huracán Katrina. Aunque Katrina era para entonces un huracán de categoría 3 (en la escala Saffir-Simpson de 1 a 5), las crecientes que levantó en el lago Pontchartain y las tierras bajas del Delta del Misisipi causaron una inundación masiva y uno de los peores desastres en la historia de Estados Unidos. En la ciudad quedan todavía unas 62.000 casas y edificios de apartamentos con daños graves y vacíos. Los alquileres se han estabilizado, pero se mantienen un 40 por ciento por encima de los niveles previos a Katrina. El área en torno al Barrio Francés y la zona de los hoteles mayores ya se ha revitalizado. El reciente Festival de Jazz atrajo a Nueva Orleans unas 400.000 personas, la mayor multitud desde que Katrina trajo muerte, silencio y pestes.
El tiempo, también ha hecho que no olvidemos de la situación de los 33 mineros chilenos que permanecieron atrapados durante 69 días a más de 700 metros de profundidad. Esteban Rojas, fue uno de los mineros rescatados. Rojas reconoce que más allá del espectacular rescate y del show mediático que esto produjo, la situación de los mineros en Chile sigue en sólo promesas. "Han hecho lo mínimo, las grandes empresas mineras continúan igual, lo que han arreglado es muy poco" señala el minero. Y es que más allá, del hecho del rescate y la terrible situación que tuvieron que vivir, lo que estos mineros querían reivindicar es la lamentable situación laboral a lo que se tienen que enfrentar los mineros en Chile. “La realidad de esa mina es un factor común en la mediana minería chilena. La situación es bastante precaria. Los empresarios que explotan esos yacimientos son depredadores, no sólo de la naturaleza, sino también de vidas humanas”, denuncia Alfonso Ossandon Antiquera, dirigente del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores (MPT) de Chile. Ossandon Antiquera explica que los empresarios se aprovechan de la necesidad de los trabajadores de contar con un salario estable, lo que los hace aceptar precarias condiciones y asumir el riesgo de perder sus vidas. “Esas grandes corporaciones mineras no son penadas por su negligencia porque son parte de los grupos de poder que manejan el Estado. Además, el sistema contralor chileno esta permeado por la corrupción”, señaló. El dirigente del MPT recordó que en la mina de San José trabajan mineros que no deberían ser aceptados para esa labor por su condición de salud o su edad. “Los empresarios se desentienden por completo de sus responsabilidades y el mismo trabajador es quien tiene que sacar dinero de su bolsillo para comprarse los instrumentos de trabajo y los elementos básicos que le den el mínimo de seguridad”, advierte.
Parte de responsabilidad de que no se informe adecuadamente de estas crisis humanitarias es la falta de empatía por parte de los medios de comunicación y por las empresas que los dirigen. El hecho de que ocurra una catástrofe a miles de kilómetros y no nos afecte de manera directa, hace que nos olvidemos al poco tiempo de lo que ocurre. A veces, tenemos la sensación de que la importancia que se le da a una noticia depende de si los afectados son vecinos nuestros o no. Pero eso tiene que cambiar, porque no importa la distancia de la desgracia, son seres humanos de lo que estamos hablando, y nunca se sabe cuando nos puede tocar a nosotros.
Escrito por María Jesús Guerrero















