El pasado 20 de julio la ONU decidía declarar, de manear oficial, la situación de estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia. La intermitente, pero devastadora hambruna, que el cuerno de África viene padeciendo desde 2009 ha provocado que en el Cuerno de África -región formada por los países de Somalia, Kenia, Etiopía, Eritrea y Yibuti- miles de personas hayan perdido sus dos únicos medios de subsistencia, la agricultura y la ganadería. Debido a la escasez de vegetales y de animales de ganado, los precios de los alimentos se han disparado hasta tales límites que la mayoría de la población no dispone del suficiente poder adquisitivo para poder comprarlos.

Sin embargo, el Cuerno de África no es la única región de este continente que vive asfixiada por la situación de crisis alimentaria. Una serie de países subsaharianos -Togo, Guinea-Bissau, Sierra Leona y Liberia- superan holgadamente el índice de población desnutrida en más de un 30% de sus habitantes. La nación que más padece la mala alimentación de sus ciudadanos es Sierra Leona, donde más de la mitad de sus habitantes padecen situación de desnutrición. A pesar de que su agricultura es capaz de producir la suficiente comida para el autoconsumo del país y de que la dependencia de las importaciones apenas es del 15%, las oscilaciones en el precio de los alimentos dificultan que a la población le sea garantizado un mínimo de seguridad alimentaria. A estos factores hay que sumarle el dato de que dos tercios de la población vive en situación de pobreza y de que los más de diez años de guerra civil han dejado a Sierra Leona en una situación muy precaria, de la que no ha podido liberarse durante esta década libre de conflictos bélicos. A lo largo de este 2011, se espera que los precios de los productos básicos se mantengan estables, pero afectados por la excesiva inflación. Además, en mayo se tenía previsto que se agotasen las reservas de arroz, lo que puede provocar que el precio de este alimento básico aumente, junto con otros esenciales en la dieta de Sierra Leona, como la mandioca o los plátanos suba.
Pero los países africanos no son sólo los únicos azotados por situaciones de carestía de alimentos, precios elevados de los mismos y malnutrición de sus habitantes. Centroamérica es otra zona del planeta donde la crisis alimentaria también se está tornado especialmente delicada. Guatemala y Haití son dos países de la región que necesitan especial atención de las autoridades humanitarias para solucionar los problemas que las poblaciones guatemalteca y haitiana están encontrando para poder acceder a productos alimenticios de primera necesidad. Dado los últimos desastres ocurridos en su territorio, Haití es la nación que más problemas se está encontrando. La situación ya era especialmente delicada antes del grave terremoto que asoló el país y dejó la dolorosa cifra de más de 200.000 fallecidos. El sector agrícola hace años que apenas existe, puesto que las ayudas internacionales apenas han reparado en su funcionamiento y desarrollo, y más bien se han dedicado en financiar la dependencia de Haití a las importaciones de arroz -al no poseer una agricultura fuerte y suficiente para abastecer a sus habitantes-. De hecho, este país caribeño importa el 48% de los alimentos que consume, siendo el arroz el alimento más importado -en un 80%- al ser un producto básico en la dieta de los haitianos. El 78% de la población vive en situación de pobreza; dentro de este porcentaje, un 56% son extremadamente pobres. Por este motivo y dados los diferentes sucesos adversos que se han producido en el país -tormentas tropicales en 2008, terremoto y huracanes en 2010-, por el momento, hay tres millones de personas que se encuentran en situación de inseguridad alimentaria, pero durante este año es posible que la cifra vaya en aumento. La dificultad para que la población acceda a los productos básicos de su dieta se agravará dada la inminente bajada de las reservas de comida y también debido a las consecuencias que han ido dejando diferentes desastres naturales encadenados, así como el retraso en la reconstrucción del país tras el seísmo de 2010 y la práctica inoperancia de su sector agrícola.
Algo más cerca de Europa, las condiciones de los países limítrofes con India -Afganistán, Pakistán, Nepal, Bangladesh y China- no son mucho mas halagüeñas. Un ejemplo de esta situación es Pakistán, cuya población registra un 36% de desnutrición. Desde el 2007, este país asiático arrastra dificultades debido a la gran crisis alimentaria que vivió, la cual se agravó con la subida del precio del trigo en 2008. A día de hoy, este precio se ha triplicado, algo muy negativo para la población, puesto que es uno de los alimentos básicos para los ciudadanos pakistaníes. En 2009, el conflicto que mantuvo el ejército con grupos religiosos armados, apoyados por terroristas islamistas, provocó 3.000.000 de desplazados y que la situación alimentaria se agravase aún más, con un encarecimiento de los precios. A todos estos sucesos se les añadieron en 2010 las inundaciones provocadas por los monzones, que suelen azotar la región entre los meses de julio y agosto. Estas anegaciones provocaron que la población no pudiese acceder en plenas condiciones a los alimentos, al agua potable y a los servicios sanitarios. Además, la elevada cantidad de agua que no pudo absorber la maltrecha tierra pakistaní hizo que más de dos millones de hectáreas de cultivo resultasen dañadas, perdiéndose un tercio de las plantaciones de arroz. En la actualidad, Pakistán ha visto como su cosecha de arroz se ha visto reducida en un 38%, perdiéndose un 7% de los cereales que se han cultivado debido al mal estado en que quedó la tierra tras estas inundaciones. A causa de todos estos acontecimientos, en la actualidad, dos tercios de la población pakistan tiene que emplear más de la mitad de su salario para poder conseguir alimentos de primera necesidad, por lo que casi cien millones de habitantes, de los 170 que residen en su territorio, corren grabe riesgo de padecer una elevada inseguridad alimentaria.
Pero no sólo en los países del denominado 'Tercer Mundo' existen todas estas dificultades para acceder a los productos básicos de alimentación. Todavía más cerca de nosotros, en lo que sería el 'Primer Mundo', existen personas que pasan necesidades y carestía de alimentos. Esta es la situación en la que se encuentra Rusia. A pesar de que sus problemas con los alimentos y con el precio de los mismos no se prolongan tanto en el tiempo, tal y como sucede en otros países, las condiciones climatológicas cambiantes también han provocado que muchos rusos tengan dificultades para poner un plato de comida en la mesa. En verano de 2010, este gran país experimentó una ola de calor sin precedentes, alcanzando las temperaturas más elevadas que se hayan registrado en esta nación en 130 años. Debido al anormal calor, al que el territorio de Rusia no está acostumbrado, las cosechas de cereales resultaron tremendamente dañadas. El Gobierno de Medvédev decidió, entonces, prohibir la exportación de grano para evitar que subieran los precios, como medida de protección para los consumidores y los productores locales de carne. Esta desafortunada medida no sólo no consiguió que los precios, al menos, se estabilizaran, sino que el importe de grano subió tanto en Rusia como fuera de sus fronteras. Esto provocó que el cereal importado elevase la canasta de susbistencia rusa entre un 20 y un 30% entre los meses de julio del año pasado y marzo del presente año. Esta subida también reflejó la subida del 18% en el precio de la harina y del 10% en el precio del pan, debido al encarecimiento del precio de los cereales. Esta subida de precios ha provocado que una familia media rusa tenga que emplear entre el 40 y el 70% de sus ingresos mensuales en poder llenar la nevera y ha elevado hasta 20.600.000 personas el número de ciudadanos rusos que viven por debajo del umbral de subsistencia.
A pesar de que la urgencia alimentaria es motivo de actualidad en Somalia, no se puede olvidar que esta región africana y todas las demás donde este problema se está produciendo ya experimentaban estas carencias desde hace tiempo. Las autoridades humanitarias no pueden girar la vista hacia otro lado y deben potenciar no sólo las ayudas a la alimentación, sino las que permitan fortalecer la agricultura de todos los países para evitar que estas situaciones de carencia se vuelvan a producir.
Escrito por María Ripoll Marco
Para más información se puede consultar un mapa de Intermón Oxfam, donde se pueden ver todas las zonas del mundo donde existe una carencia de alimentos y una desnutrición de la población, así como todos los datos relacionados:
http://www.oxfam.org/es/crece/mapa-volatilidad-precios-alimentos















